Los norteamericanos son especialistas en montarla, para lo bueno y para lo malo. Te paran la circulación en mitad de Chicago y te montan un concierto a cualquier hora del día para un show televisivo con coreografía incluida de todas y cada una de las personas que están allí en ese momento.
Es freak sí, pero la canción me da buen rollo y me ha parecido entretenido el vídeo. Y he dicho entretenido, nada de perfecto o inmejorable; sólamente en-tre-te-ni-do.
Todo en el mismo viaje, en treinta kilómetros, en veinticinco minutos, todo gratis.
Tras unos minutos conduciendo, escuchando a Francino y mirando de reojo como van disminuyendo los números que marcan la temperatura exterior, veo algo a lo lejos. Son dos pájaros negros, enormes, en la carretera. Están a unos ciento cincuenta metros. Levantan el vuelo muy a su pesar, odiándome supongo. Paso justo al lado de lo que parece parte de algún animal muerto. El desayuno.
El termómetro sigue bajando y tras atravesar un pueblo casi fantasma, que parece haberse quedado varios años atrás, comienza la dehesa. La carretera la divide y no son uno, ni dos, ni tres, sino muchísimos los terneros que se pueden ver mamando.
Gracias a la cantidad de agua acumulada en grandes charcas, se ven cigüeñas. No parece gran cosa dicho así, pero cuando las cigüeñas están a menos de cincuenta metros de tí y en una misma charca hay más de veinte, la verdad es que el espectáculo merece la pena.
Todo esto a mitad de camino y aún quedan por ver peces saltando cuando vas sobre un puente que atraviesa un pantano y un ave rapaz (no me preguntéis cual) que pasa tan rápido y tan cerca de la luna del coche, que sólo te queda tragar saliva y seguir su vuelo con la mirada.
Hay gente que viaja para poder ver todo esto, que paga por ello. Hoy parecían haberse puesto de acuerdo todos. No me ha hecho falta poner la dos para ver el documental de turno. Ha sido suficiente con ir a trabajar.
Todo en el mismo viaje, en treinta kilómetros, en veinticinco minutos, todo gratis.
Pues a mí, sinceramente, me parecía tan diferente al resto, que marcaba la diferencia. Lo único bueno de todo esto es que me gusta Silvia Intxaurrondo. Sí, vale, como mujer y como periodista. Me parece que transmite la información de un modo que tranquilo y sin tremendismos, lo cual es de agradecer. Eso sí, perderemos el gran momento de la opinión de Gabilondo. Y a él.
Víctor dejaba correr el agua porque le gustaba el sonido que hacía. Podía pasarse toda la tarde viéndola correr y escuchando como caía. El psicólogo les había dicho que no era nada grave, quizá se le pasaría con el tiempo. En absoluto. Los días pasaban y el agua no dejaba de correr. Si cerraban el grifo, lloraba, en silencio, pero lloraba. Quizá fuese su propio cerebro el que activaba su tristeza para que el agua no dejase de caer. El grifo sólo podía cerrarse cuando estaba profundamente dormido. Todos en casa llegaron a acostumbrase a tener siempre algún grifo abierto.
Esa semana les visitaron unos amigos con un niño de cinco años que observaba todo con una sonrisa tranquila. Mientras hablaban, los niños jugaban y el agua sonaba, se oyeron unas palabras, con aquella sonrisa tranquila. "¿Por qué no vivís cerca del mar?". Silencio, sólo el agua. Víctor se levantó, cerró el grifo y volvió. "Mamá, vámonos cerca del mar".
Es de las mejores formas que he visto de calentar la voz antes de un concierto. Sales cantando de casa y sigues con la canción por la calle hasta que llegues al sitio donde te está esperando todo el mundo, que evidente se quedan de una pieza; así te los ganas antes de empezar.
Hay que reconocerlo, Camps es inteligente. Tira la caña y espera que piquen. Hoy ha pescado, ha tenido buen día. En la sesión de control parlamentario le dice al portavoz socialista de las cortes valencianas "A usted le encantaría coger una furgoneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta".
Después, al cabo de unas horas, pide disculpas y achaca sus declaraciones al calor del debate parlamentario. Alguien pensará que ese detalle le honra. Sería así si justo después no dijese que exige al PSOE que le pida perdón por los continuos ataques hacia su persona en los últimos meses.
Digo una burrada, me disculpo pero aprovecho para poner contra las cuerdas a mi contrario porque si no se disculpa como he hecho yo, el que queda bien ante el electorado soy yo. Listo, muy listo.
Esperemos que la próxima vez que este manipulador quiera pescar no haya peces, que no tenga ni caña, ni cebo, y que los barrotes sean su atardecer.
Final del último capítulo emitido de la serie Flashforward. Un tiroteo entre cuatro agentes del FBI y otros cuatro tíos que van, como todos los malos, de negro. Pim, pam, pim...muchos disparos. Se va ralentizando la imagen, cámara lenta, y de fondo like a rolling stone. Glorioso, sencillamente glorioso.
Supongo que soy muy impresionable pero ya que últimamente las series no suelen sorprenderme, se agradece que lo hagan aunque sea únicamente unos segundos.
Lo de Perdidos es caso aparte. Eso ya no es que me sorprenda, sencillamente me enloquece. No se si los guiones los hacen locos, genios o niños de primaria. El caso es que no les queda mal el resultado.
Champions League, Flashforward y Perdidos. Todo el mismo día. Te sientas a las nueve menos cuarto y no te vuelves a levantar hasta pasada la una. Me queda el consuelo de pensar que es una afición barata y que no hace mal a nadie. Mal de muchos, consuelo de tontos.
El dial en Plasencia es muy limitado. Te pones a buscar emisoras y te desesperas. Claro que hay, tampoco es que sea el reino del silencio pero pretender buscar algo nuevo se convierte en utopía.
Tengo la costumbre de poner la radio al levantarme, en casa, en el coche... y según qué hora y el tiempo disponible intento escuchar otros programas por si encuentro algo que me guste más que lo que habitualmente escucho. Antes sucedía algún milagro de vez en cuando y aparecían nuevos locutores, nuevos sonidos y me gustaba esa sensación. Sin embargo aquí lo tengo bastante más difícil. Si acaso poner la tele para escuchar la radio a través de tdt ya que se sintoniza alguna emisora nacional más.
Algunos dirán que menuda gilipollez, quejarse por la radio. Bueno, supongo que es como todo, cuando pasas de más a menos, lo notas. ¿Que eso me impide ser feliz? Pues mira, no, pero sí que me jode un poco.
Dos pilotos de Northwest Airlines olvidaron aterrizar y volaron 240 kilómetros de más. Aseguraron que estaban utilizando sus ordenadores portátiles y perdieron la noción del tiempo. Qué grandes.
No los justifico, pero hay que entender a las criaturas. Que si miro el correo, que si entro en los diarios a ver los titulares, que si facebook, que si veo este vídeo que parece curioso, que si echo un vistazo a as y a marca, emule, otra vez el correo...¡¡se te va, se te va!!. Cuando te quieres dar cuenta te has fumado tres cigarros y ha pasado una hora.
Me imagino la cara de los dos Enjutos en cuestión al darse cuenta. O se quedaron blancos del susto o se empezaron a descojonar. O ambas; y por ese orden. Al menos sólo quedó en eso, en una anécdota porque puestos a pensar me imagino ese avión impactando contra la montaña más cercana o aterrizando a la altura de Sevilla y media docena de gorrillas haciéndoles señas "por aquí pisha, que aquí tieneh un huequecito".
Curioso programa de Arturo Paniagua en Radio 3 sobre el fenómeno mashup a nivel internacional. No son simples mezclas de canciones sin más. Se utiliza la base musical de una canción para unirla a la capella de otra. El resultado es sorprendente aunque es cierto que algunas te dejan algo frío.
La primera utiliza dos estilos que, en principio, no tienen nada en común. La segunda es de las mejores que he escuchado. Juntar a Led Zeppelin y Black Sabbath parece fácil, pero coge dos canciones y mézclalas...no es tan sencillo, ¿a que no?
Supongo que algunos ya le estarán dando vueltas a la cabeza juntando posibles canciones de otros grupos. A mi también se me ocurren ideas pero me falta logística para ello. Se admiten sugerencias; para las mezclas y para la logística.
Hace dos meses y medio que llegué a Extremadura. Al tener, afortunadamente, dos meses de descanso, he tenido la sensación de eso mismo, de vacaciones. La incoporación ha sido paulatina de modo que no tengo la impresión de haber vuelto a la rutina ni nada parecido.
Pasar de más de veinte alumnos a sólo siete es un cambio. Tener horarios mucho más relajados (por decirlo suavemente) ha sido otro gran cambio. Dejar atrás los atascos de la A-5 y cambiarlos por carreteras tranquilas, más aún. En definitiva, es como si hubiese arrancado pero sin meter ni tercera. A estas alturas, en Madrid, llevaría cuarta y el coche acelerado.
Al menos, de momento, no tengo la sensación de aburrimiento ni nada parecido. De hecho, me muevo más aquí, estoy más ocupado pero de un modo diferente.
¿Me va bien? Sí. ¿Estoy contento con el cambio? Sí. ¿Echo cosas de menos? Sí. ¿Creo que he hecho bien? Sí.
Lo único que falta es traer a toda la gente que aprecio; pero hay cosas imposibles. Están lejos, pero me hacen sentir que están cerca.
Hay sensaciones que son muy, pero que muy díficiles de explicar. La que tengo ahora parece fácil. Siento pena por irme de Madrid. Pero la sensación va mucho más allá de todo eso. A la pena se une un repaso continuo de lo vivido en estos casi siete años y son tantas cosas que es como soñar; quieres recordarlo todo pero no puedes. Esa es la parte difícil.
No me apetece repasar ahora todo porque algo así requiere su tiempo y recordar casi siete años supondría escribir demasiado y aburrir a los lectores. Simplemente me voy a quedar con lo bueno y a agradecer a todos los que realmente me han hecho sentir bien en Madrid, que lo hayan conseguido.
Ayer me tragué el último viaje por la A-5 de vuelta a Madrid. El siguiente viaje que haga será sólo de ida. Cuando estás metido en el coche no te das cuenta, o casi, pero hay tantos momentos en que dices gilipollas, hijo de puta o suspiras cuando estás metieno cuarta para pararte a quinientos metros, que cansa. Me gusta llevar el coche, pero no así. No tengo prisa por llegar pero salir y desquiciarse es todo uno. Y eso que para paciencia, la mía.
Me alegro de haber estado aquí casi siete años pero me da a mí que algo que voy a agradecer es no perder unas 6 horas de media el fin de semana. Eso sin contar el hacer y desahacer la maleta y la pasta que te dejas en gasolina.
Y mañana toca despedirse de los enanos. La verdad es que la clase que me ha tocado este año merece la pena, les subiría la claúsula de rescisión y les ampliaría el contrato sin dudarlo.
A partir de julio utilizaré, desgraciadamente, mucho más el coche, pero qué diferencia. Algo bueno de irse. Mucho bueno y mucho malo estos últimos días. Lo malo para otro día.
Desde hace muchos años, esta canción me ha dado subidón. No sabría decir desde cuando pero lo cierto es que me apetece escucharla siempre que algo sale bien. Los cambios de ritmos, los gritos de Freddy Mercury, la guitarra de Bryan May o todo junto, vete tú a saber el motivo.
El maridodealabama dirá que me gusta por el gay que llevo dentro...es posible. Vientoviolento dirá que porque soy un macarra...posible también. El cuervoviejo dirá que vale, que muy bien, pero que si nos tomamos una caña. Lumatt dirá que le mola pero que queda pendiente una invitación.
En fin, que hace menos de un mes dejé de respirar, o casi, y hoy estoy...eso, que al fin estoy.
Me pregunto cuánta gente ha leído algún programa electoral de los muchos que hay disponibles y que se pueden encontrar fácilmente. Para que nos podamos hacer una idea, una muestra, un botón. ¿Qué proponen en materia de educación?
PSOE: Evitar el abandono tras la ESO. Interesante.
PP: Ayudas para guarderías privadas. Sin comentarios.
IU: Suelo público sólo para la educación pública. Amén.
CiU: Una materia en inglés en toda la red educativa. Utópico.
PNV: No tienen propuestas educativas concretas, muchas generalidades. ¿?
ERC: Incrementar presupuestos de los gobiernos autonómicos. A lo suyo.
UPyD: Extender las becas de movilidad a la educación secundaria. Vale.
Lógicamente no se puede decidir el voto mirando sólo esto, hay que tener una visión un poco más global. Aunque también está la opción de decir que son todos unos hijos de puta. Ya que eso lo tenemos muy claro, habrá que decidir qué leyes queremos que nos vengan de Europa, las malas o las menos malas.
Votaré por todos aquellos que lucharon para que yo pudiese votar.
Esta música ya no se escucha en la radio. Alguna que otra vez en algún programa dedicado a los años cuarenta y cincuenta y en algún especial. Como uno que he escuchado hoy en el que el locutor llevaba sus propios discos de vinilo y se podía escuchar la orquesa de Benny Goodman con el carraspeo propio de los surcos. En Chicago, hace hoy un siglo, nació. Creo que merece la pena escucharlo porque auna creatividad y frescura a pesar de los años que han pasado.
Es muy fácil. Sales de clase, te tomas un tubo de cerveza, te pasas por El Retiro y te comes un helado tumbado en el césped y charlando un rato, te vas a Cibeles y cortas el tráfico, subes a Gran Vía e idem y después bailas un rato. Y entre Cibeles y Gran Vía te descargas un poco haciendo propuestas a Esperanza Aguirre (vete a Valencia, Aguirre vete a Valencia, vete a Valeeeeeeencia, Aguirre vete a Valencia......). Hay gente que ni con esas tiene un rato para reclamar lo que desea.No es tan difícil.
He estado toda la tarde escuchando y buscando música. Y entre la música de ahora y la música de hace unos años he encontrado de todo. Buena y mala. Pero he pasado a los directos y ahí sí que he encontrado diferencias. Hay grupos que suenan ahora que están muy bien pero pinchas para escuchar sus directos y oohhh qué pena, qué pena más grande. Cuanta mediocridad, qué manera de tirar el dinero todos los que pagan por entrar. Dan su conciertito y poco más,el tiempo justo. Con los dedos de una mano se cuentan los que actualmente dan un auténtico espectáculo cuando van de gira.
Y buscas entre los conciertos de hace algunos años y joder qué diferencia. Qué entrega, que descargas más brutales. Incluso en aquellos que dices, uy qué grupo más lila. Llega el directo y muchos lo bordan. Ves cara de ensimismamiento y emoción en el público. No hay prisas y si hay que alargar un concierto y tocar más canciones porque apetece y hay conexión con el público, pues se hace, se disfruta. Qué pena no tener unos siete u ocho años más y haber vivido la época de los grandes conciertos, de grandes festivales con medios limitados pero grupos sonando a lo grande.
Creo que no es apreciación de semiviejuno musical. Me gusta seguir descubriendo grupos nuevos y escuchar una misma canción siete veces seguidas. El único problema son los directos. En vez de Fama...y a bailar, deberían hace un programa llamado "Conciertos...y a flipar" para que los grupos sepan tocar en directo como dios manda. Prefiero ver buenos conciertos que saber bailar.
Los del video son bien conocidos y la canción supongo que también. Pero antes Axl canta una estrofa de otra canción. Nada como el internete para conocer la letra y saber el origen. Es parte de la letra de "Sail away sweet sister" del album "The game" de Queen. Y como siempre me ha puesto los pelos de punta la forma de interpretar ese intro a Sweet child o´mine, ahí os dejo la letra.
Como estoy de bastante mala hostia desde el sábado, hoy me he metido mi particular dosis de Nirvana y similares para descargar mi adrenalina de un modo mínimamente pacífico. En vez de poneros una violenta, he preferido transmitir algo más tranquilo para cuerpo y mente.
Espero seguir llevándome bien conmigo mismo y aguantarme de aquí al nueve de junio, y que los que me rodean me aguanten. Intentaré no morder pero os pido que al menos me dejéis ladrar.
A las cinco de la mañana a la gente se le ocurren, normalmente, chorradas. Y ayer pasó. Estableciendo analogías entre la vida y las carreteras. Con curvas y rectas, aunque todos los que estábamos allí asegurábamos que siempre hay más curvas.
Que en ocasiones hay rectas pero que nunca son todo lo largas que quisiéramos. Que otras veces sólo tú ves la recta y la gente que te rodea ve muchas curvas cuando mira lo que tú afirmas que es una recta. Que también sucede que te acojonas al ver tanta curva y luego resulta que son fáciles y parecen rectas. Todo esto sin tener en cuenta el firme de la carretera.
Y de ahí a los coches, que son las parejas, sean ellos o ellas. Que a todo el mundo le gusta un coche nuevo, que los de segunda mano dan problemas, que el coche no se deja a nadie, y que si te lo dejan te sientes raro conduciéndolo...
En fin, que fue una conversación que cerró la noche y consiguió que adoptásemos esa postura que consiste en doblarse sobre uno mismo para poder soportar la contracción abdominal: descojonarse.
Fue un tramo sin apenas tráfico, con buen firme, a buena velocidad y con buena compañía para el viaje.