
Si este concepto se hiciese extensible a toda nuestra vida, todos viviríamos más tranquilos, más relajados, con menos preocupaciones, sin ningún remordimiento. Parece fácil pero no lo es. Respetar cuesta. Respetar totalmente cuesta mucho.
Yo mismo me doy cuenta de lo difícil que debe resultar para un niño adquirir el concepto de respeto cuando todos los días observa la falta de este entre los adultos. Quizá la solución sea que vean respeto hasta en lo más sencillo; hasta en un futbolín.